domingo, 21 de julio de 2019

Misterioso hallazgo: los primeros pobladores del Tíbet no eran humanos

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En 1980, un monje tibetano descubrió un hueso fosilizado en la cueva de Karst Baishiya, que se encuentra en la meseta tibetana de Xiahe, China. El monje, creyendo que se trataba de los restos de un santo, tomó el fragmento de hueso y se lo regaló al Sexto Buda viviente de Gung-Thang, quien tiempo después lo entregó a la Universidad de Lanzhou. El hueso era en realidad una mandíbula homínida y fue custodiada por la universidad más de 30 años.


En el 2016, comenzaron a realizarse estudios sobre los restos. Dichos estudios determinaron que la mandíbula no pertenecía a Homo Erectus, ni a Homo Sapiens, sino que los dientes eran muy similares a los encontrados en la Cueva Denísova, en Siberia, en 2010. Se determinó que la mandíbula tiene al menos 160 mil años de antigüedad, la misma edad que los especímenes más antiguos de la Cueva Denísova.
 
 1805.H.Mandibula
Esto constituye un gran descubrimiento, pues es la primera vez que se encuentran restos fósiles de esta misteriosa especie homínida fuera de la Cueva Denísova. Además, es el fósil de homínidos más antiguo encontrado hasta la fecha en la meseta tibetana, lo que sugiere que las personas que vivieron en el área ya se habían adaptado a ese entorno de gran altitud y bajo nivel de oxígeno, incluso antes de que el Homo sapiens llegara.

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