jueves, 29 de noviembre de 2018

Pueblos malditos de Tarragona

El antropólogo José Reche reúne en ‘La soledad inquietante’ ocho núcleos deshabitados pavorosos

En La Mussara desapareció un joven que fue a buscar ‘bolets’. foto: marina figueres
En La Mussara desapareció un joven que fue a buscar ‘bolets’. foto: marina figueres
Asesinatos, ovnis, rituales satánicos, magia y brujería, variaciones térmicas, psicofonías y otros fenómenos paranormales... Todo ello está presente en los pueblos fantasmas que existen, dispersos, por la provincia de Tarragona. La Mussara, Marmellar y Corbera d’Ebre son los más populares, pero no los únicos.
El antropólogo tarraconense José Reche ha recopilado en el  libro La soledad inquietante ocho núcleos despoblados que tienen tras de sí una leyenda negra o como él lo llama «un hecho dramático». Entre estos se encuentran, además de los anteriores, Fatxes, Rubials, Fontscaldetes, Selma y Vilafreda. El autor explica que «por ejemplo, en el caso de la Mussara es la desaparición de un chico de Camp Clar, que fue a buscar setas y nunca más se le vio. En Marmellar se trata de una chica muerta, asesinada, con los dedos quemados. Y años después volvió a aparecer el cuerpo de otra joven, muy cerca del pueblo. Y en Fatxes se produjo un parricidio cuando el pueblo aún estaba habitado y otro asesinato cuando se deshabitó».
En el pueblo viejo de Corbera hay constancia de fenómenos paranormales. foto: joan revillas
Estos sucesos provocan, en muchas ocasiones, una afluencia de personas hacia estos núcleos. Unas, movidas por el morbo.  Otras veces «son investigadores serios que van a comprobar qué hay de cierto en lo que se comenta», aclara Reche. ¿Y qué se comenta?
En el caso de la Mussara el autor manifiesta que se le considera uno de los lugares más misteriosos no ya de la provincia ni de Catalunya, sino de toda España. Y para algunos hasta de Europa. Reche cuenta en su libro que por la zona desapareció Enrique Martínez y cuando las autoridades ya dejaron de buscarlo, sus amigos decidieron continuar con las pesquisas. En una de esas infructuosas búsquedas Jorge Roberto Boluda oyó cascos de caballo, un sonido que parecía provenir del interior de las ruinas de la iglesia. Decidió investigar y se fue hacia allí. Lo que vio le heló la sangre. Él mismo contó cómo «delante de mí aparecieron unas figuras vestidas con hábitos con capuchas, cosa que les daba la apariencia de monjes, pero tenían aspecto semitransparente. Y de repente... desaparecieron». También los ovnis y extrañas luces se relacionan con este núcleo abandonado, una vinculación que en el caso de Marmellar se da con los rituales satánicos y en Fatxes con fenómenos acústicos. El caso de esta última población es curioso por cuanto ha pasado prácticamente desapercibido. «Los hechos que sucedieron son objetivamente muy parecidos a los de Marmellar y sin embargo se desconoce. Esto es algo que me ha llamado la atención», revela Reche.
En Fontscaldetes se habla de la ‘Dama Blanca’. foto: montse plana
En Fatxes este autor habla de psicofonías y mimofonías. Cuenta que la psicofonía más inquietante se produjo durante una exploración nocturna. Cuando los investigadores llegaron a una casa sobre la que existen leyendas que hablan de asesinatos entre drogadictos e indigentes preguntaron si alguien había sufrido alguna agresión allí y «la voz que recogieron en su aparato era masculina, que con un tono metálico decía ‘apuñalado’». Reche recuerda que Jaume de Cal Tabà mató a puñaladas a sus padres y a su hermana. Las psicofonías se repiten en la mayoría de estos núcleos, en el pueblo viejo de Corbera, en las trincheras, en Rubials o Selma, núcleo, este último, donde por otra parte «se tiene la sensación de ser observado», al igual que en Fatxes. Sobre Vilafreda pesa la leyenda del encantamiento por el que «cada Nochebuena la antigua aldea vuelve a la vida». Y en Fontscaldetes se habla de la Dama Blanca quien, muerta de amor, su espectro volvió de la tumba para visitar a su enamorado.
Marmellar se asocia a rituales satánicos. foto: dt
Sin embargo, más allá de los misterios, Reche indaga también en los motivos por los que estos pueblos fueron abandonados y apunta a dos causas fundamentales, la guerra y el progreso, o la ausencia de él. «Si solo se explica el misterio, queda descontextualizado, es como contar la historia de una persona sin hablar de su pasado», subraya.
Leyendas o realidad, lo cierto es que los amantes de lo misterioso se deleitarán en estas páginas con el aliciente de que podrán deambular por entre las ruinas abandonadas, de día o de noche... Si se atreven.
El antropólogo José Reche, autor del libro ‘La soledad inquietante. Pueblos malditos de Tarragona’. FOTO: pere ferré

lunes, 26 de noviembre de 2018

Exhiben objetos y fotografías sobre vampiros en panteón de Guadalajara.




La exposición titulada “Vampiros y hombres lobo, mitos y realidades” se realiza en el Panteón Belén y también cuenta con libros, películas y artículos
 
Entre tumbas y ecos de la Guadalajara del siglo XIX, el Panteón de Belén exhibe una colección de objetos y fotografías relacionadas con el vampirismo titulada “Vampiros y hombres lobo, mitos y realidades”. 
 
La exposición hace un recorrido histórico y antropológico para descifrar el significado de un fenómeno cultural y social que ha fascinado a la humanidad a lo largo de su historia.
 
Artículos, libros, películas, pinturas emblemáticas, personajes famosos, como Giuseppe Davanzati, Bram Stoker, Don Antoine Augustin Calmet y Peter Kurten, la transformación de la imagen del vampiro a lo largo de los siglos y hasta su presencia en México son abordados con seriedad pero a través de un recorrido lúdico en la muestra.
 
El Panteón de Belén genera una atmósfera especial a una propuesta que se presenta por primera vez en Guadalajara, coordinan promotoras particulares, con apoyo de la Secretaría de Cultura de Guadalajara.
 
“Vampiros y hombres lobo, mitos y realidades” permanecerá hasta finales de febrero de 2012.
Los recorridos históricos y culturales, tanto de día como de noche que ofrece el panteón no se verán afectados y se manejarán de forma independiente a esta exposición.


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martes, 20 de noviembre de 2018

El misterio de la Levitación: ¿Podían volar los Antiguos Creyentes?

Extiendo los brazos, me inclino levemente, me concentro. Mis pies se despegan del suelo. 
Sin perder la concentración, vuelvo a impulsarme un poco más y logro subir otro medio metro.
Poco a poco, con cada nuevo impulso, voy ganando altura hasta llegar al cielo raso. 
Salgo por un ventanuco redondo y comienzo a desplazarme de forma libre bajo el cielo. 
Como aquél que conduce un vehículo por primera vez, moverse como las aves no es tan fácil como parece; se empieza de manera torpe e imprecisa. Ahora, por ejemplo, me voy acercando peligrosamente hacia un edificio en ruinas sin poder disminuir la velocidad, por más que intento e intento. Antes de estrellarme contra la pared, intento una maniobra desesperada y giro para pasar a través del hueco de una ventana, pero no lo consigo. Me despierto sobresaltado.
Cada vez que un sueño como éste se cuela bajo mi almohada, me pregunto por qué los humanos fantaseamos tan a menudo con elevarnos en el aire y cómo este delirio onírico se nos antoja tan natural sin que jamás antes hayamos pasado por una experiencia similar en el mundo real.

¿Es que acaso tuvimos la capacidad de volar en algún momento de nuestra historia? ¿Es que en lo profundo de nuestra mente se hallan los recuerdos de un pasado en el que podíamos burlar las leyes de la gravedad con el adecuado entrenamiento de la mente?
Según indican cientos de registros históricos, los incas, los esquimales, los antiguos chinos, los ninjas de Japón, los yoguis de la India, los yurok de California y ciertos santos cristianos fueron conocedores del arte de la levitación y de los secretos necesarios para realizar vuelos de duración muy diversa. 
En el siglo pasado también hubo personas a quienes se les atribuyó el poder de flotar a la vista de todos y, aún en la actualidad, se conocen grabaciones y fotografías que pretenden confirmar la autenticidad del fenómeno. Pero, ¿qué hay de cierto en todo esto?
Desde el mítico Ícaro, el hombre ha soñado con poder volar. En la imagen, “Lamento por Ícaro” (1898), óleo del pintor Herbert James Draper (1863-1920). Galería Tate Britain de Londres, Inglaterra.
Los antiguos chinos hablaban de personas capaces de venir de cualquier lugar y desaparecer sin dejar rastro. Se dice que muchos grandes maestros eran capaces de viajar una distancia de miles de millas en cuestión de segundos. 
El fenómeno era tan popular en la antigüedad que los chinos incluso le asignaron un nombre: “Bairi Feisheng”, que significa “volar a plena luz del día”. 
Uno de los casos más conocidos fue el del monje Fo Mile, conocido como Milarepa ,quien según diversas crónicas vivió y alcanzó la iluminación a principios del milenio pasado. Se dice que Fo Mile era visto con frecuencia por los hombres que trabajaban el campo mientras atravesaba el cielo de un lado a otro a gran velocidad.
Otra famosa anécdota cuenta que un día el Emperador de China le ordenó al sabio Lao Tse inclinarse ante él, ya que como soberano tenía la capacidad de hacerle rico o pobre y de elevar o bajar su estatus social.
 Sin inmutarse, el sabio comenzó a levitar lentamente hasta cierta altura para luego decir: “ Majestad, ¿cómo puedo estar sujeto a tu soberanía estando aquí entre el cielo y la tierra? ¿Cómo puedes hacerme rico o pobre o hacerme de una clase superior o inferior? ”
Muchas culturas aborígenes también hablaban de la capacidad de levitar o de realizar vuelos en trance. Incluso hay quienes dicen que la única explicación del origen de las líneas encontradas en Nazca y otras partes del mundo (dibujos gigantescos que solo pueden ser apreciados desde el aire) radica en que los antiguos disponían de la capacidad natural e innata de volar a gran altura.
 En Oriente Medio, por ejemplo, los beduinos sostienen que los cientos de grandes ruedas dibujadas milenios atrás sobre sus tierras son “ obras de los antiguos ”, sin conocer específicamente el motivo ni el método por el que fueron trazadas.
Hay quien afirma que la única explicación del origen de las líneas de Nazca radica en que nuestros ancestros disponían de la capacidad natural e innata de volar a gran altura. 
En la imagen, la célebre figura de Nazca denominada “El Colibrí”.
Los indígenas de la América precolombina contaban historias similares. El cronista español Juan Polo de Ondegardo, quien documentó la forma de vida de los incas en el siglo XVI, escribió que los sacerdotes de Cuzco podían volar sobre la copa de los árboles. Idénticos poderes se han documentado acerca de los brujos de la tribu de los Inuit (esquimales).
Todos estos casos parecen insinuar que en la antigüedad existían factores que facilitaban el desarrollo de una capacidad que los humanos poseían en estado latente. Algunos opinan que dicho fenómeno podía darse porque los valores morales de la humanidad aún no habían caído hasta el estrepitoso nivel actual, o porque la carencia de tecnologías obligaba a la mente a buscar caminos alternativos para facilitarles la existencia.
Frente a éstos, los científicos modernos aducen que los testimonios y documentos recogidos durante años por los cronistas e historiadores de todo el mundo carecen de fiabilidad, aseverando que resulta imposible que el cuerpo humano, un cuerpo compuesto de partículas con un peso específico, pueda transgredir de algún modo las leyes de la física conocida.
 No obstante, antes de inventarse los aviones la ciencia también había declarado de forma unánime y terminante que ninguna máquina más pesada que el aire podría llegar a volar jamás.
El cronista español Juan Polo de Ondegardo escribió que los sacerdotes incas de Cuzco podían volar sobre la copa de los árboles. En la imagen, ilustración del Inti Raimi, el festival del solsticio de invierno y el nacimiento del año, aparecida en el libro “Nueva crónica y buen gobierno” (1615) de Guamán Poma De Ayala.
Santos voladores
Es así que me parecía, cuando quería resistir, que desde debajo de los pies me levantaban fuerzas tan grandes, que no sé como compararlo… y aún yo confieso qué gran temor me generó, al principio.
El relato anterior pertenece a Santa Teresa de Ávila (1515-1582), fundadora de la orden católica de las Carmelitas Descalzas. La primera vez que Santa Teresa tuvo uno de sus singulares episodios fue durante su juventud, mientras se hallaba cantando en el coro de la iglesia. 
Sin darse cuenta, Teresa comenzó a elevarse hasta llegar a los tres metros de altura y continuó de rodillas, entonando todavía los cantos místicos, mientras todos miraban asombrados.
 Como casi todas las figuras del cristianismo a las que se atribuyen levitaciones, Teresa de Ávila no gozaba de tal don, sino que se resistía con humildad y temor a lo que ella llamaba “ sus ataques ”. Con frecuencia se tiraba al piso y rogaba a sus compañeras que la sujetasen para impedir así su vuelo. Tal era su esmero, que un día levantó también con ella a una superiora que intentaba ayudarla a bajar.
Al igual que Santa Teresa, otros 200 santos cristianos habrían gozado –o padecido– la capacidad de elevarse por los aires. Muchos de estos casos se hallan extensamente documentados, ya que se producían con cierta frecuencia y ante multitud de testigos.


 San Francisco de Asís. San Juan de la Cruz, Santo Tomás de Aquino y San Jose de Cupertino  se hallan entre los “santos voladores” más conocidos. Pero además también existe documentación de otros cientos de casos de místicos que no llegaron a ser canonizados.
Detalle del grupo escultórico del Éxtasis de Santa Teresa (1647-1651), obra en mármol del escultor y pintor Gian Lorenzo Bernini, de estilo barroco. Iglesia de Santa María de la Victoria de Roma, Italia.
Entre las anécdotas más curiosas de este selecto grupo de hombres y mujeres se halla aquella en la que Teresa de Ávila y Juan de la Cruz levitaron juntos. 
El escritor Rpbert Tocquet lo describe de la siguiente manera: “Cuando San Juan de la Cruz le hablaba de la Trinidad, él se elevó en el aire, y junto con él, su asiento. Inmediatamente, Santa Teresa, que estaba arrodillada, viose también elevada del suelo”.
Al ser una condición compartida por ambos, los religiosos no vieron más opción que continuar con su animada charla a un metro del suelo mientras otra religiosa, Sor Beatriz de Jesús, contemplaba atónita la escena.
Otro relato nos cuenta que  Gemma de Galdini, una santa italiana nacida en 1878, era tan conocida por el arte de su vuelo que un día el sacerdote Constanzo Salvi le pidió por favor que limpiara las vidrieras del templo que por su altura resultaban inaccesibles.

Por esta petición Gemma se sintió tan ofendida que nunca más se volvió a tener noticia de una levitación suya.
Retrato del año 1901 de Santa Gemma de Galgani, famosa por su desarrollada capacidad para volar y levitar.
De los santos voladores, el italiano José de Cupertino (1603-1663) fue el más prolífico del que se tiene conocimiento. Considerado el “ patrono de los aviadores ”, a José de Cupertino se le atribuyen varios cientos de vuelos de toda altura, duración y condición. 
Miles de personas fueron testigos de sus vuelos a plena luz del día: una osadía que le valió muchos sufrimientos y castigos en plena época de la Inquisición. 
Según las crónicas, el santo volador tenía una capacidad intelectual muy por debajo del promedio, lo que le llevó, en un principio, a no ser aceptado por los ranciscanos y a ser rechazado por la orden de los capuchinos a los ocho meses de haber ingresado. Sin embargo, los monjes reconocieron la sobresaliente devoción de José por su fe en Cristo.
Los registros manifiestan que José de Cupertino voló frente a muchas de las más respetadas autoridades de Europa, ante creyentes e incluso ante los más escépticos. En más de una oportunidad también habría elevado consigo a quien quiso mantenerlo en el suelo. 
Tanto es así que un día, tras un presunto vuelo en la Capilla del Santo Oficio, José fue arrestado y enviado a Roma para que lo conociese elpapa Urbano  quien se mostraba escéptico ante los supuestos milagros del monje. Una vez ante él, José se arrodilló y besó el pie del pontífice para luego ascender y tocar el cielo raso con su cuerpo: solo bajó cuando el Papa se lo hubo ordenado.
Las historias de santos voladores son tantas y tan curiosas que es difícil imaginar que tantos testigos hayan podido ser engañados en tantas ocasiones diferentes. Incluso en Argentina se pueden encontrar historias de religiosos voladores, como fue el caso de un sacerdote de apellido Suárez que vivió en Santa Cruz a principios del siglo pasado.
Cuerpo de San José de Cupertino en la cripta de la basílica que lleva su nombre, Osimo, Italia.

lunes, 19 de noviembre de 2018

LOS ELEGIDOS QUE CRUZARON MATRIX Y LO VIERON TODO

Pocas personas han tenido la oportunidad de ver tras el velo de la Matrix... En este vídeo os exponemos los testimonios de los pocos que vieron más allá...y regresaron para contarlo.


Pocas personas han tenido la oportunidad de ver tras el velo de la Matrix que nos rodea… En este videoprograma, el investigador David Parcerisa expone algunos testimonios de los pocos que vieron más allá y regresaron para contarlo con detalles que demostrarían que nuestra consciencia subsiste luego de la muerte física.

Artículo publicado en MysteryPlanet.com.ar: Los elegidos que cruzaron el umbral hacia el otro lado y lo vieron todo https://mysteryplanet.com.ar/site/los-elegidos-que-cruzaron-el-umbral-hacia-el-otro-lado-y-lo-vieron-todo/
GORNAYA SHORIA, EL COMPLEJO TERALÍTICO DE RUSIA En busca del arca perdida: el hombre que afirmaba haber descubierto el Arca de la Alianza En busca del arca perdida: el hombre que afirmaba haber descubierto el Arca de la Alianza Uno de los mayores misterios para los creyentes de las religiones judeocristianas es la localización actual del Arca de la Alianza, de la que se decía que albergaba las dos tablillas de piedra originales con los Diez Mandamientos. Existen muchas teorías en relación con su posible paradero, aunque nadie lo conoce con certeza, ya que según la leyenda un simple mortal no puede mirar un objeto tan sagrado sin sufrir las terribles consecuencias (aunque quizás no tan terribles como las que se pueden ver en la película En busca del arca perdida). Sin embargo, un hombre aseguraba no solo haber encontrado el Arca de la Alianza, sino también haberla visto con sus propios ojos. Ron Wyatt afirmaba haber hallado los Diez Mandamientos el 6 de enero de 1982, e incluso creía que su descubrimiento había sido predicho por una profecía. En busca del arca perdida: el hombre que afirmaba haber descubierto el Arca de la Alianza ‘El Arca cruza el Jordán’ (Public Domain) Posibles localizaciones del Arca Dice la Biblia que los israelitas guardaban las tablillas con los Diez Mandamientos en un arca de madera recubierta de oro, el Arca de la Alianza. Es posible que el Arca contuviera también la vara de Aarón (famosa por haberse convertido en serpiente ante los ojos del Faraón) y un recipiente con maná (el alimento caído del cielo que permitió a los israelitas sobrevivir cuando vagaban por el desierto). Una de las afirmaciones más insistentes de poseer el Arca es la de la iglesia etíope de Santa María de Sion, desde la cual se sostiene que el Arca fue llevada hasta Axum por el hijo de la reina de Saba y el rey Salomón para protegerla. Muchas otras iglesias alegan argumentos similares. Entre las posibles localizaciones del Arca están Jordania, Egipto, Israel, Sudáfrica, Francia, Italia, Irlanda y los Estados Unidos. Ron Wyatt, un investigador aficionado, aventurero y adventista del séptimo día, creía haber descubierto el Arca de la Alianza enterrada bajo las ruinas del casco antiguo de Jerusalén. De hecho, según su relato el Arca de la Alianza se encontraba exactamente debajo del lugar en el que fue crucificado Jesús de Nazaret. En busca del arca perdida: el hombre que afirmaba haber descubierto el Arca de la Alianza ‘El traslado del Arca con el rey David cantando y bailando.’ (Public Domain) Oculta en una cámara subterránea Al escapar de Egipto y asentarse en la tierra prometida, los israelitas guardaron el Arca de la Alianza en el Santo Templo, conocido también como Templo de Salomón. 600 años antes de la muerte de Jesús, los babilonios encabezados por Nabucodonosor invadieron y destruyeron gran parte de Jerusalén, incluido el Templo. Es este el momento en el que se pierde el rastro del Arca de la Alianza. Cuando los babilonios comenzaron su ataque, construyeron una gran muralla alrededor de la ciudad para su asedio, de tal modo que nadie podía entrar ni salir en Jerusalén. En consecuencia, los israelitas cavaron numerosos túneles para poder moverse por la ciudad sin llamar la atención. Muchos de estos túneles aún existen en nuestros días, y en algunos de ellos se han encontrado objetos antiguos. Wyatt asegura que el Arca de la Alianza, el objeto más sagrado de la religión judía, fue escondida en una cámara subterránea que fue a continuación sellada y más tarde olvidada. En busca del arca perdida: el hombre que afirmaba haber descubierto el Arca de la Alianza Ilustración del Templo de Salomón en Jerusalén. (CC by SA 4.0) La profecía: los mandamientos son revelados En 1901, una mujer llamada Ellen G. White pronunció la siguiente profecía: “Y Él [Cristo] dio a Moisés, cuando puso fin a la comunión con él en el monte Sinaí, dos tablas del testimonio, tablas de piedra escritas por el dedo de Dios. Nada escrito sobre estas tablas podía borrarse. Este valioso documento de la ley fue colocado dentro del arca del testamento, y se encuentra aún allí, seguro y oculto a la humanidad. Pero en la hora señalada de Dios, Él desvelará estas tablas de piedra para que sean un testimonio ante todo el mundo contra la desobediencia a sus mandamientos y la adoración idolátrica de un falso Sabatth.” (White citada en ‘Covenant Keepers’ (“Guardianes de la Alianza”), 2016). Algunos estudiosos de la Biblia, como por ejemplo Ron Wyatt, creen que “el Señor Yahveh no hace nada sin revelar su secreto a sus siervos los profetas” (Amós 3,7). La profecía de White, pronunciada 81 años antes del hallazgo de Wyatt en 1982, era según creía Wyatt la predicción del milagroso descubrimiento del Arca de la Alianza. En busca del arca perdida: el hombre que afirmaba haber descubierto el Arca de la Alianza ‘Moisés con las tablas de la Ley’ (1659), óleo de Rembrandt. (Public Domain) Las excavaciones de Wyatt Ron Wyatt informó de que el primer hallazgo de sus excavaciones fue un altar de piedra que sobresalía de la pared de roca, y que formaría parte de las ruinas de una de las primeras iglesias cristianas, construida quizás en el siglo I a. C. Wyatt dijo que este descubrimiento sugería que “los primeros cristianos sabían que éste era un lugar importante” (Covenant Keepers, 2016). Exploraciones posteriores de la zona revelaron la existencia de cuatro agujeros excavados en el suelo de piedra. Estarían destinados a la inserción de los postes de las cruces de madera utilizadas por los romanos para las crucifixiones. (El lugar en el que Jesús fue crucificado fue testigo de muchas otras ejecuciones, tanto antes como después de la suya.) Uno de los agujeros se encontraba ligeramente más elevado que el resto. Se trataría de la localización del criminal más destacado en cada ejecución, un honor que sin duda fue otorgado a Jesús en el día de su crucifixión junto a dos simples ladrones. “En el agujero para la cruz se había colocado una piedra tallada cuadrada que hacía las veces de tope. Presentaba marcas para los dedos a ambos lados, y cuando Ron Wyatt la retiró observó una gran grieta en el lecho de roca, extendiéndose desde el agujero para la cruz” (Covenant Keepers, 2016). Según Wyatt, éste era el lugar exacto del que hablaba Mateo cuando dijo que las rocas se desgarraron de dolor por la muerte de Jesús. ¿Descubierta el Arca de la Alianza? Wyatt y su equipo siguieron excavando, topándose finalmente con un entramado de antiguas cuevas. Fue en una de ellas donde Wyatt dijo haber descubierto el Arca. El investigador describía su hallazgo en una entrevista de 1999 concedida a AnchorStone International poco antes de morir de cáncer ese mismo año. Cuando encontramos aquel lugar, supe que básicamente necesitaba entrar en aquella pared de roca, ya que existían bastantes indicios de que se trataba claramente de un sistema de túneles y cámaras, y de que necesitaba, básicamente, ir cámara por cámara, túnel por túnel, y fuera lo que fuera, pasar sistemáticamente por allí hasta que encontrara el Arca de la Alianza, o hasta que no la encontrara. Y así, de todos modos, la encontramos el 6 de enero de 1982 aproximadamente a las dos en punto de la tarde. Y cuando la encontré me vi en una situación que no había anticipado ni me esperaba, y era que [el Arca] se encontraba en una cámara completamente llena de lo que parecían ser escombros. Y resultó ser un montón de materiales del mobiliario del primer templo, cubiertos primero por pieles de animales, luego por tablas y finalmente éstas cubiertas de piedras. [El Arca] parecía haber quedado oculta bajo todo aquello que tenían a mano. Parecía que lo hubieran hecho con prisas, como si hubiesen agarrado todo lo que pudiera servir para ocultar el escondrijo, y aún me sentía algo confuso respecto a por qué habrían actuado así, pero entiendo que no necesito saberlo todo. Cuando Dios hace algo, sé que está hecho de forma perfecta, así.” (Entrevista a Wyatt, 1999). Al examinar la gruta, Wyatt observó una extraña sustancia negra seca en una grieta del techo de la cámara. La grieta se encontraba situada justo por encima del Arca, y parecía como si esta sustancia negra hubiera sido rociada sobre la carcasa exterior de piedra del Arca. “Cuando murió Cristo, la tierra tembló. La roca bajo su cruz se partió en dos y esta hendidura se extendió hacia abajo hasta la cámara oculta que albergaba el inmaculado Trono de Dios ‘terrenal’ — el Arca con su Propiciatorio,” escribió Wyatt en una de sus cartas de investigación. “Tras Su muerte, cuando el centurión clavó su lanza en el costado de Cristo hiriendo su bazo, salieron sangre y agua, cayendo a través de esta grieta, y la sangre se derramó sobre el propiciatorio.” (The Pulpit, 2008). De ser cierto, habría un paralelismo entre el acto de derramar sangre y agua sobre el Arca de la Alianza y la sangre y el agua con las que Moisés roció los Mandamientos para santificar la alianza de Dios con los israelitas (Hebreos 9,19). Wyatt afirma que la intervención divina impidió que se pudieran ver las fotografías y vídeos que tomó del Arca de la Alianza. Al regresar al lugar del hallazgo para recoger nuevas pruebas, cuentan que “Cuatro ángeles se aparecieron ante él y le dijeron que aún no era el momento de que el mundo viera este descubrimiento con sus propios ojos, pero que llegaría la hora en que los habitantes del mundo seguirían una ley religiosa universal” (Covenant Keepers, 2016). En busca del arca perdida: el hombre que afirmaba haber descubierto el Arca de la Alianza Recreación artística del arca supuestamente descubierta por Ron Wyatt. (Wyatt Archaeological Research) Otros supuestos descubrimientos de Wyatt El Arca de la Alianza no es el único descubrimiento sorprendente que Ron Wyatt afirmaba haber realizado. Entre más de 100 descubrimientos relacionados con la Biblia, Wyatt decía haber encontrado el Arca de Noé, anclas de piedra utilizadas por Noé, su vivienda tras el diluvio, las tumbas de Noé y su esposa, el emplazamiento de la Torre de Babel, el lugar donde Jesús fue crucificado, y la propia sangre de Jesús en una grieta provocada por un terremoto, una sangre que según el investigador tenía 24 cromosomas en lugar de 23. Científicos, historiadores, estudiosos de la Biblia, otros creacionistas y líderes de la Iglesia Adventista del Séptimo Día han desestimado los descubrimientos de Wyatt, pero su obra continúa teniendo seguidores a día de hoy, y su legado sigue vivo aún en la actualidad gracias a la asociación Wyatt Archeological Research (Investigaciones Arqueológicas Wyatt)

Puedes leer mas en : https://mundooculto.es/2017/01/en-busca-del-arca-perdida-el-hombre-que-afirmaba-haber-descubierto-el-arca-de-la-alianza/
Las Tablillas de Glozel son uno de los misterios que más controversia, debate y escepticismo han provocado en el mundo científico y arqueológico en la actualidad. Fueron descubiertas por Emile Fradin el 1 de marzo de 1924 en las cercanías de la localidad de Glozel, Allier. En busca del arca perdida: el hombre que afirmaba haber descubierto el Arca de la Alianza LAS MISTERIOSAS TABLILLAS DE GLOZEL Mitología sumeria: el descenso de Inanna al Inframundo Las Tablillas de Glozel son uno de los misterios que más controversia, debate y escepticismo han provocado en el mundo científico y arqueológico en la actualidad. Fueron descubiertas por Emile Fradin el 1 de marzo de 1924 en las cercanías de la localidad de Glozel, Allier. [es] es/wp-content/uploads/2016/07/3-3.jpg”> Si se demostrase su autenticidad, quizá habría que reescribir la Historia. Emile Fradin se encontraba realizando sus tareas de agricultuira, cuando uno de los animales de trabajo se precipitó en un hoyo, fruto de que el terreno no aguantó el peso del animal. Al ayudarle a salir, Emile se topó con unos restos humanos. Sobresaltado por el descubrimiento, no perdió tiempo en hacerse con un pico y una pala para seguir cavando, y prosiguió encontrando varios objetos como hachas, vasijas, herramientas… y unas tablillas con unos grabados. Lo primero que hizo fue abrir las vasijas por si había algún tesoro, pero se decepcionó al ver que solo había tierra en ellas. Rápidamente, la noticia de este descubrimiento corrió como la pólvora y los restos fueron analizados por expertos del Museo de Bellas Artes y el conservador del Museo de los Eyzies. El abuelo de Emile, mientras, se dedicó a hacer negocio con su terreno, invitando a la gente a realizar excavaciones en el campo bautizado como El campo de los muertos, más morboso y comercial. Poco después, el arqueólogo Antonin Morlet, se dedicó al estudio más detallado de estos restos. Tras utilizar la técnica del Carbono 14, pudo datarlos y concretar que tendrían unos 17000 años, pero otro análisis afirma que tendrían entre 2600 y 1650 años. La gran controversia surge porque aquellos que han examinado las tablillas concluyen que la escritura que contienen no se parece a ninguna, determinando que quizá se trate de algún tipo de preescritura a partir de la cual se han desarrollado otras como la de los sumerios, fenicios o etruscos. Algunos detractores de este misterio afirman que los métodos utilizados para conocer la antigüedad permiten aproximarse a la edad del material, pero no a la fecha exacta en que fueron realizadas las inscripciones, por lo que los grabados en los objetos podrían ser posteriores a las fechas que arrojan los análisis. El Dr. Morlet llegó a un acuerdo para encargarse de las excavaciones, siempre a costa suya, durante dieciséis años, hasta 1941, en los que encontrará más de 3000 objetos, como numerosas tablillas con una extraña escritura que él y sus colaboradores dataron en torno al año 6000 aC. Tuvieron que interrumpir los trabajos por la implantación por parte del gobierno francés de la Ley Carcopino, que prohibía excavar el suelo a particulares, pasando la investigación exclusiva al propio gobierno de Francia. La arqueología oficial ha dado la espalda a los descubrimientos de Glozel. Su aceptación significaría para ellos tener que reescribir la Historia. Actualmente, gran parte de los restos se encuentran en el Museo de la localidad Descarga nuestra aplicación para android “misterios y conspiraciones” desde el play store. www.mundooculto.es Misterios y Conspiraciones

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Portada - Recreación artística del Arca de la Alianza. (Public Domain) Uno de los mayores misterios para los creyentes de las religiones judeocristianas es la localización actual del Arca de la Alianza, de la que se decía que albergaba las dos tablillas de piedra originales con los Diez Mandamientos. Existen muchas teorías en relación con su posible paradero, aunque nadie lo conoce con certeza, ya que según la leyenda un simple mortal no puede mirar un objeto tan sagrado sin sufrir las terribles consecuencias (aunque quizás no tan terribles como las que se pueden ver en la película En busca del arca perdida). Sin embargo, un hombre aseguraba no solo haber encontrado el Arca de la Alianza, sino también haberla visto con sus propios ojos. Ron Wyatt afirmaba haber hallado los Diez Mandamientos el 6 de enero de 1982, e incluso creía que su descubrimiento había sido predicho por una profecía. Read more Section: Noticias General Mitos y Leyendas Asia Físicos creen haber descubierto como una nave podría atravesar un agujero negro Un Vimana de 6000 años de antigüedad descubierto por militares en Afganistán GORNAYA SHORIA, EL COMPLEJO TERALÍTICO DE RUSIA En busca del arca perdida: el hombre que afirmaba haber descubierto el Arca de la Alianza En busca del arca perdida: el hombre que afirmaba haber descubierto el Arca de la Alianza Uno de los mayores misterios para los creyentes de las religiones judeocristianas es la localización actual del Arca de la Alianza, de la que se decía que albergaba las dos tablillas de piedra originales con los Diez Mandamientos. Existen muchas teorías en relación con su posible paradero, aunque nadie lo conoce con certeza, ya que según la leyenda un simple mortal no puede mirar un objeto tan sagrado sin sufrir las terribles consecuencias (aunque quizás no tan terribles como las que se pueden ver en la película En busca del arca perdida). Sin embargo, un hombre aseguraba no solo haber encontrado el Arca de la Alianza, sino también haberla visto con sus propios ojos. Ron Wyatt afirmaba haber hallado los Diez Mandamientos el 6 de enero de 1982, e incluso creía que su descubrimiento había sido predicho por una profecía. En busca del arca perdida: el hombre que afirmaba haber descubierto el Arca de la Alianza ‘El Arca cruza el Jordán’ (Public Domain) Posibles localizaciones del Arca Dice la Biblia que los israelitas guardaban las tablillas con los Diez Mandamientos en un arca de madera recubierta de oro, el Arca de la Alianza. Es posible que el Arca contuviera también la vara de Aarón (famosa por haberse convertido en serpiente ante los ojos del Faraón) y un recipiente con maná (el alimento caído del cielo que permitió a los israelitas sobrevivir cuando vagaban por el desierto). Una de las afirmaciones más insistentes de poseer el Arca es la de la iglesia etíope de Santa María de Sion, desde la cual se sostiene que el Arca fue llevada hasta Axum por el hijo de la reina de Saba y el rey Salomón para protegerla. Muchas otras iglesias alegan argumentos similares. Entre las posibles localizaciones del Arca están Jordania, Egipto, Israel, Sudáfrica, Francia, Italia, Irlanda y los Estados Unidos. Ron Wyatt, un investigador aficionado, aventurero y adventista del séptimo día, creía haber descubierto el Arca de la Alianza enterrada bajo las ruinas del casco antiguo de Jerusalén. De hecho, según su relato el Arca de la Alianza se encontraba exactamente debajo del lugar en el que fue crucificado Jesús de Nazaret. En busca del arca perdida: el hombre que afirmaba haber descubierto el Arca de la Alianza ‘El traslado del Arca con el rey David cantando y bailando.’ (Public Domain) Oculta en una cámara subterránea Al escapar de Egipto y asentarse en la tierra prometida, los israelitas guardaron el Arca de la Alianza en el Santo Templo, conocido también como Templo de Salomón. 600 años antes de la muerte de Jesús, los babilonios encabezados por Nabucodonosor invadieron y destruyeron gran parte de Jerusalén, incluido el Templo. Es este el momento en el que se pierde el rastro del Arca de la Alianza. Cuando los babilonios comenzaron su ataque, construyeron una gran muralla alrededor de la ciudad para su asedio, de tal modo que nadie podía entrar ni salir en Jerusalén. En consecuencia, los israelitas cavaron numerosos túneles para poder moverse por la ciudad sin llamar la atención. Muchos de estos túneles aún existen en nuestros días, y en algunos de ellos se han encontrado objetos antiguos. Wyatt asegura que el Arca de la Alianza, el objeto más sagrado de la religión judía, fue escondida en una cámara subterránea que fue a continuación sellada y más tarde olvidada. En busca del arca perdida: el hombre que afirmaba haber descubierto el Arca de la Alianza Ilustración del Templo de Salomón en Jerusalén. (CC by SA 4.0) La profecía: los mandamientos son revelados En 1901, una mujer llamada Ellen G. White pronunció la siguiente profecía: “Y Él [Cristo] dio a Moisés, cuando puso fin a la comunión con él en el monte Sinaí, dos tablas del testimonio, tablas de piedra escritas por el dedo de Dios. Nada escrito sobre estas tablas podía borrarse. Este valioso documento de la ley fue colocado dentro del arca del testamento, y se encuentra aún allí, seguro y oculto a la humanidad. Pero en la hora señalada de Dios, Él desvelará estas tablas de piedra para que sean un testimonio ante todo el mundo contra la desobediencia a sus mandamientos y la adoración idolátrica de un falso Sabatth.” (White citada en ‘Covenant Keepers’ (“Guardianes de la Alianza”), 2016). Algunos estudiosos de la Biblia, como por ejemplo Ron Wyatt, creen que “el Señor Yahveh no hace nada sin revelar su secreto a sus siervos los profetas” (Amós 3,7). La profecía de White, pronunciada 81 años antes del hallazgo de Wyatt en 1982, era según creía Wyatt la predicción del milagroso descubrimiento del Arca de la Alianza. En busca del arca perdida: el hombre que afirmaba haber descubierto el Arca de la Alianza ‘Moisés con las tablas de la Ley’ (1659), óleo de Rembrandt. (Public Domain) Las excavaciones de Wyatt Ron Wyatt informó de que el primer hallazgo de sus excavaciones fue un altar de piedra que sobresalía de la pared de roca, y que formaría parte de las ruinas de una de las primeras iglesias cristianas, construida quizás en el siglo I a. C. Wyatt dijo que este descubrimiento sugería que “los primeros cristianos sabían que éste era un lugar importante” (Covenant Keepers, 2016). Exploraciones posteriores de la zona revelaron la existencia de cuatro agujeros excavados en el suelo de piedra. Estarían destinados a la inserción de los postes de las cruces de madera utilizadas por los romanos para las crucifixiones. (El lugar en el que Jesús fue crucificado fue testigo de muchas otras ejecuciones, tanto antes como después de la suya.) Uno de los agujeros se encontraba ligeramente más elevado que el resto. Se trataría de la localización del criminal más destacado en cada ejecución, un honor que sin duda fue otorgado a Jesús en el día de su crucifixión junto a dos simples ladrones. “En el agujero para la cruz se había colocado una piedra tallada cuadrada que hacía las veces de tope. Presentaba marcas para los dedos a ambos lados, y cuando Ron Wyatt la retiró observó una gran grieta en el lecho de roca, extendiéndose desde el agujero para la cruz” (Covenant Keepers, 2016). Según Wyatt, éste era el lugar exacto del que hablaba Mateo cuando dijo que las rocas se desgarraron de dolor por la muerte de Jesús. ¿Descubierta el Arca de la Alianza? Wyatt y su equipo siguieron excavando, topándose finalmente con un entramado de antiguas cuevas. Fue en una de ellas donde Wyatt dijo haber descubierto el Arca. El investigador describía su hallazgo en una entrevista de 1999 concedida a AnchorStone International poco antes de morir de cáncer ese mismo año. Cuando encontramos aquel lugar, supe que básicamente necesitaba entrar en aquella pared de roca, ya que existían bastantes indicios de que se trataba claramente de un sistema de túneles y cámaras, y de que necesitaba, básicamente, ir cámara por cámara, túnel por túnel, y fuera lo que fuera, pasar sistemáticamente por allí hasta que encontrara el Arca de la Alianza, o hasta que no la encontrara. Y así, de todos modos, la encontramos el 6 de enero de 1982 aproximadamente a las dos en punto de la tarde. Y cuando la encontré me vi en una situación que no había anticipado ni me esperaba, y era que [el Arca] se encontraba en una cámara completamente llena de lo que parecían ser escombros. Y resultó ser un montón de materiales del mobiliario del primer templo, cubiertos primero por pieles de animales, luego por tablas y finalmente éstas cubiertas de piedras. [El Arca] parecía haber quedado oculta bajo todo aquello que tenían a mano. Parecía que lo hubieran hecho con prisas, como si hubiesen agarrado todo lo que pudiera servir para ocultar el escondrijo, y aún me sentía algo confuso respecto a por qué habrían actuado así, pero entiendo que no necesito saberlo todo. Cuando Dios hace algo, sé que está hecho de forma perfecta, así.” (Entrevista a Wyatt, 1999). Al examinar la gruta, Wyatt observó una extraña sustancia negra seca en una grieta del techo de la cámara. La grieta se encontraba situada justo por encima del Arca, y parecía como si esta sustancia negra hubiera sido rociada sobre la carcasa exterior de piedra del Arca. “Cuando murió Cristo, la tierra tembló. La roca bajo su cruz se partió en dos y esta hendidura se extendió hacia abajo hasta la cámara oculta que albergaba el inmaculado Trono de Dios ‘terrenal’ — el Arca con su Propiciatorio,” escribió Wyatt en una de sus cartas de investigación. “Tras Su muerte, cuando el centurión clavó su lanza en el costado de Cristo hiriendo su bazo, salieron sangre y agua, cayendo a través de esta grieta, y la sangre se derramó sobre el propiciatorio.” (The Pulpit, 2008). De ser cierto, habría un paralelismo entre el acto de derramar sangre y agua sobre el Arca de la Alianza y la sangre y el agua con las que Moisés roció los Mandamientos para santificar la alianza de Dios con los israelitas (Hebreos 9,19). Wyatt afirma que la intervención divina impidió que se pudieran ver las fotografías y vídeos que tomó del Arca de la Alianza. Al regresar al lugar del hallazgo para recoger nuevas pruebas, cuentan que “Cuatro ángeles se aparecieron ante él y le dijeron que aún no era el momento de que el mundo viera este descubrimiento con sus propios ojos, pero que llegaría la hora en que los habitantes del mundo seguirían una ley religiosa universal” (Covenant Keepers, 2016). En busca del arca perdida: el hombre que afirmaba haber descubierto el Arca de la Alianza Recreación artística del arca supuestamente descubierta por Ron Wyatt. (Wyatt Archaeological Research) Otros supuestos descubrimientos de Wyatt El Arca de la Alianza no es el único descubrimiento sorprendente que Ron Wyatt afirmaba haber realizado. Entre más de 100 descubrimientos relacionados con la Biblia, Wyatt decía haber encontrado el Arca de Noé, anclas de piedra utilizadas por Noé, su vivienda tras el diluvio, las tumbas de Noé y su esposa, el emplazamiento de la Torre de Babel, el lugar donde Jesús fue crucificado, y la propia sangre de Jesús en una grieta provocada por un terremoto, una sangre que según el investigador tenía 24 cromosomas en lugar de 23. Científicos, historiadores, estudiosos de la Biblia, otros creacionistas y líderes de la Iglesia Adventista del Séptimo Día han desestimado los descubrimientos de Wyatt, pero su obra continúa teniendo seguidores a día de hoy, y su legado sigue vivo aún en la actualidad gracias a la asociación Wyatt Archeological Research (Investigaciones Arqueológicas Wyatt)

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GORNAYA SHORIA, EL COMPLEJO TERALÍTICO DE RUSIA En busca del arca perdida: el hombre que afirmaba haber descubierto el Arca de la Alianza En busca del arca perdida: el hombre que afirmaba haber descubierto el Arca de la Alianza Uno de los mayores misterios para los creyentes de las religiones judeocristianas es la localización actual del Arca de la Alianza, de la que se decía que albergaba las dos tablillas de piedra originales con los Diez Mandamientos. Existen muchas teorías en relación con su posible paradero, aunque nadie lo conoce con certeza, ya que según la leyenda un simple mortal no puede mirar un objeto tan sagrado sin sufrir las terribles consecuencias (aunque quizás no tan terribles como las que se pueden ver en la película En busca del arca perdida). Sin embargo, un hombre aseguraba no solo haber encontrado el Arca de la Alianza, sino también haberla visto con sus propios ojos. Ron Wyatt afirmaba haber hallado los Diez Mandamientos el 6 de enero de 1982, e incluso creía que su descubrimiento había sido predicho por una profecía. En busca del arca perdida: el hombre que afirmaba haber descubierto el Arca de la Alianza ‘El Arca cruza el Jordán’ (Public Domain) Posibles localizaciones del Arca Dice la Biblia que los israelitas guardaban las tablillas con los Diez Mandamientos en un arca de madera recubierta de oro, el Arca de la Alianza. Es posible que el Arca contuviera también la vara de Aarón (famosa por haberse convertido en serpiente ante los ojos del Faraón) y un recipiente con maná (el alimento caído del cielo que permitió a los israelitas sobrevivir cuando vagaban por el desierto). Una de las afirmaciones más insistentes de poseer el Arca es la de la iglesia etíope de Santa María de Sion, desde la cual se sostiene que el Arca fue llevada hasta Axum por el hijo de la reina de Saba y el rey Salomón para protegerla. Muchas otras iglesias alegan argumentos similares. Entre las posibles localizaciones del Arca están Jordania, Egipto, Israel, Sudáfrica, Francia, Italia, Irlanda y los Estados Unidos. Ron Wyatt, un investigador aficionado, aventurero y adventista del séptimo día, creía haber descubierto el Arca de la Alianza enterrada bajo las ruinas del casco antiguo de Jerusalén. De hecho, según su relato el Arca de la Alianza se encontraba exactamente debajo del lugar en el que fue crucificado Jesús de Nazaret. En busca del arca perdida: el hombre que afirmaba haber descubierto el Arca de la Alianza ‘El traslado del Arca con el rey David cantando y bailando.’ (Public Domain) Oculta en una cámara subterránea Al escapar de Egipto y asentarse en la tierra prometida, los israelitas guardaron el Arca de la Alianza en el Santo Templo, conocido también como Templo de Salomón. 600 años antes de la muerte de Jesús, los babilonios encabezados por Nabucodonosor invadieron y destruyeron gran parte de Jerusalén, incluido el Templo. Es este el momento en el que se pierde el rastro del Arca de la Alianza. Cuando los babilonios comenzaron su ataque, construyeron una gran muralla alrededor de la ciudad para su asedio, de tal modo que nadie podía entrar ni salir en Jerusalén. En consecuencia, los israelitas cavaron numerosos túneles para poder moverse por la ciudad sin llamar la atención. Muchos de estos túneles aún existen en nuestros días, y en algunos de ellos se han encontrado objetos antiguos. Wyatt asegura que el Arca de la Alianza, el objeto más sagrado de la religión judía, fue escondida en una cámara subterránea que fue a continuación sellada y más tarde olvidada. En busca del arca perdida: el hombre que afirmaba haber descubierto el Arca de la Alianza Ilustración del Templo de Salomón en Jerusalén. (CC by SA 4.0) La profecía: los mandamientos son revelados En 1901, una mujer llamada Ellen G. White pronunció la siguiente profecía: “Y Él [Cristo] dio a Moisés, cuando puso fin a la comunión con él en el monte Sinaí, dos tablas del testimonio, tablas de piedra escritas por el dedo de Dios. Nada escrito sobre estas tablas podía borrarse. Este valioso documento de la ley fue colocado dentro del arca del testamento, y se encuentra aún allí, seguro y oculto a la humanidad. Pero en la hora señalada de Dios, Él desvelará estas tablas de piedra para que sean un testimonio ante todo el mundo contra la desobediencia a sus mandamientos y la adoración idolátrica de un falso Sabatth.” (White citada en ‘Covenant Keepers’ (“Guardianes de la Alianza”), 2016). Algunos estudiosos de la Biblia, como por ejemplo Ron Wyatt, creen que “el Señor Yahveh no hace nada sin revelar su secreto a sus siervos los profetas” (Amós 3,7). La profecía de White, pronunciada 81 años antes del hallazgo de Wyatt en 1982, era según creía Wyatt la predicción del milagroso descubrimiento del Arca de la Alianza. En busca del arca perdida: el hombre que afirmaba haber descubierto el Arca de la Alianza ‘Moisés con las tablas de la Ley’ (1659), óleo de Rembrandt. (Public Domain) Las excavaciones de Wyatt Ron Wyatt informó de que el primer hallazgo de sus excavaciones fue un altar de piedra que sobresalía de la pared de roca, y que formaría parte de las ruinas de una de las primeras iglesias cristianas, construida quizás en el siglo I a. C. Wyatt dijo que este descubrimiento sugería que “los primeros cristianos sabían que éste era un lugar importante” (Covenant Keepers, 2016). Exploraciones posteriores de la zona revelaron la existencia de cuatro agujeros excavados en el suelo de piedra. Estarían destinados a la inserción de los postes de las cruces de madera utilizadas por los romanos para las crucifixiones. (El lugar en el que Jesús fue crucificado fue testigo de muchas otras ejecuciones, tanto antes como después de la suya.) Uno de los agujeros se encontraba ligeramente más elevado que el resto. Se trataría de la localización del criminal más destacado en cada ejecución, un honor que sin duda fue otorgado a Jesús en el día de su crucifixión junto a dos simples ladrones. “En el agujero para la cruz se había colocado una piedra tallada cuadrada que hacía las veces de tope. Presentaba marcas para los dedos a ambos lados, y cuando Ron Wyatt la retiró observó una gran grieta en el lecho de roca, extendiéndose desde el agujero para la cruz” (Covenant Keepers, 2016). Según Wyatt, éste era el lugar exacto del que hablaba Mateo cuando dijo que las rocas se desgarraron de dolor por la muerte de Jesús. ¿Descubierta el Arca de la Alianza? Wyatt y su equipo siguieron excavando, topándose finalmente con un entramado de antiguas cuevas. Fue en una de ellas donde Wyatt dijo haber descubierto el Arca. El investigador describía su hallazgo en una entrevista de 1999 concedida a AnchorStone International poco antes de morir de cáncer ese mismo año. Cuando encontramos aquel lugar, supe que básicamente necesitaba entrar en aquella pared de roca, ya que existían bastantes indicios de que se trataba claramente de un sistema de túneles y cámaras, y de que necesitaba, básicamente, ir cámara por cámara, túnel por túnel, y fuera lo que fuera, pasar sistemáticamente por allí hasta que encontrara el Arca de la Alianza, o hasta que no la encontrara. Y así, de todos modos, la encontramos el 6 de enero de 1982 aproximadamente a las dos en punto de la tarde. Y cuando la encontré me vi en una situación que no había anticipado ni me esperaba, y era que [el Arca] se encontraba en una cámara completamente llena de lo que parecían ser escombros. Y resultó ser un montón de materiales del mobiliario del primer templo, cubiertos primero por pieles de animales, luego por tablas y finalmente éstas cubiertas de piedras. [El Arca] parecía haber quedado oculta bajo todo aquello que tenían a mano. Parecía que lo hubieran hecho con prisas, como si hubiesen agarrado todo lo que pudiera servir para ocultar el escondrijo, y aún me sentía algo confuso respecto a por qué habrían actuado así, pero entiendo que no necesito saberlo todo. Cuando Dios hace algo, sé que está hecho de forma perfecta, así.” (Entrevista a Wyatt, 1999). Al examinar la gruta, Wyatt observó una extraña sustancia negra seca en una grieta del techo de la cámara. La grieta se encontraba situada justo por encima del Arca, y parecía como si esta sustancia negra hubiera sido rociada sobre la carcasa exterior de piedra del Arca. “Cuando murió Cristo, la tierra tembló. La roca bajo su cruz se partió en dos y esta hendidura se extendió hacia abajo hasta la cámara oculta que albergaba el inmaculado Trono de Dios ‘terrenal’ — el Arca con su Propiciatorio,” escribió Wyatt en una de sus cartas de investigación. “Tras Su muerte, cuando el centurión clavó su lanza en el costado de Cristo hiriendo su bazo, salieron sangre y agua, cayendo a través de esta grieta, y la sangre se derramó sobre el propiciatorio.” (The Pulpit, 2008). De ser cierto, habría un paralelismo entre el acto de derramar sangre y agua sobre el Arca de la Alianza y la sangre y el agua con las que Moisés roció los Mandamientos para santificar la alianza de Dios con los israelitas (Hebreos 9,19). Wyatt afirma que la intervención divina impidió que se pudieran ver las fotografías y vídeos que tomó del Arca de la Alianza. Al regresar al lugar del hallazgo para recoger nuevas pruebas, cuentan que “Cuatro ángeles se aparecieron ante él y le dijeron que aún no era el momento de que el mundo viera este descubrimiento con sus propios ojos, pero que llegaría la hora en que los habitantes del mundo seguirían una ley religiosa universal” (Covenant Keepers, 2016). En busca del arca perdida: el hombre que afirmaba haber descubierto el Arca de la Alianza Recreación artística del arca supuestamente descubierta por Ron Wyatt. (Wyatt Archaeological Research) Otros supuestos descubrimientos de Wyatt El Arca de la Alianza no es el único descubrimiento sorprendente que Ron Wyatt afirmaba haber realizado. Entre más de 100 descubrimientos relacionados con la Biblia, Wyatt decía haber encontrado el Arca de Noé, anclas de piedra utilizadas por Noé, su vivienda tras el diluvio, las tumbas de Noé y su esposa, el emplazamiento de la Torre de Babel, el lugar donde Jesús fue crucificado, y la propia sangre de Jesús en una grieta provocada por un terremoto, una sangre que según el investigador tenía 24 cromosomas en lugar de 23. Científicos, historiadores, estudiosos de la Biblia, otros creacionistas y líderes de la Iglesia Adventista del Séptimo Día han desestimado los descubrimientos de Wyatt, pero su obra continúa teniendo seguidores a día de hoy, y su legado sigue vivo aún en la actualidad gracias a la asociación Wyatt Archeological Research (Investigaciones Arqueológicas Wyatt) Content Protection by DMCA.com Comparte esto:

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sábado, 17 de noviembre de 2018

extraterrestres

Objeto espacial detectado en 2017 podría ser extraterrestreEl misterioso objeto llamado Oumuamua que fue visto el año pasado surcando nuestro sistema solar, podría ser una sonda operativa enviada a investigar la Tierra. Según un nuevo estudio publicado por la Universidad de Harvard, el misterioso objeto rojo con forma de cigarrillo podría haber sido una nave extraterrestre.

La agrupación venezolana “Los del planeta rojo, pero rojo, rojo” ganó este año el primer premio en la categoría de chirigota del Concurso Oficial de Agrupaciones Carnavalescas (COAC), que cada año cuenta con más seguimiento e impacto mediático a nivel nacional.

viernes, 9 de noviembre de 2018

La misteriosa Tierra de Punt a la que viajaron los Egipcios | ¿Dónde está?

Quizá aún tardemos siglos en resolver todos los misterios que rodean el Antiguo Egipto. Algunos de ellos han encontrado explicación con las técnicas modernas de análisis de ADN, la datación por radio carbono o exploración con resonancia magnética entre otras. Sin embargo, algunos hechos de la historia de ese pueblo siguen sin encontrar explicación fehaciente.


La Tierra de Punt es un territorio del que hablan los antiguos jeroglíficos egipcios. En ocasiones se la llama también “Tierra de Dios” y los faraones enviaron varias expediciones a ese misterioso lugar. Todo lo que traían de Punt maravillaba a los egipcios y complacía al faraón. Consistía especialmente en oro, maderas aromáticas, árboles y resina de mirra, ébano, incienso, pintura de ojos, perros, monos, babuinos y siervos, entre otras cosas.

La misteriosa Tierra de Punt a la que viajaron los Egipcios | ¿Dónde está?
La Tierra de Punt en los relieves del Templo de Hatshepsut
Dónde se encontraba la Tierra de Punt, es algo que a día de hoy los historiadores no saben a ciencia cierta. Se especula que se encontraba en la costa de África del océano Índico y la única certeza es que también lo conocían como “el país Rojo”. En el Templo de Hatshepsut existen varios bajo relieves que explican de manera gráfica la expedición que se realizó en vida de esta reina egipcia.

La misteriosa Tierra de Punt a la que viajaron los Egipcios | ¿Dónde está?
Paisaje de Punt, que muestra varias casas sobre pilotes, dos palmeras datileras, etc. tomado de los relieves del Templo de Hatshepsut

En los relieves puede verse un tipo de construcción sobre postes de madera, una exuberante vegetación y diversos animales salvajes. Lo más probable es que la Tierra de Punt se encontrase en la región costera de lo que hoy conocemos como “el cuerno de África”, aunque no se descarta que también incluyera el sur de Arabia.

La Tierra de Punt también llamada La Tierra de Dios

En ocasiones, en antiguos papiros, se menciona la Tierra de Punt como “Ta netjer” que significa “Tierra de Dios”. Los historiadores están divididos respecto a la explicación que puede tener esta denominación. Unos creen que Ta netjer se encontraba al este de Egipto y por tanto en el lugar por dónde sale el sol, en la región del Dios Sol, y por tanto era la “Tierra de Dios”. Otros, sin embargo, creen que ese nombre puede traducirse como “Tierra Santa” o “Tierra de los dioses ancestrales” y revela el hecho de que era el lugar de donde los egipcios creían que procedían sus ancestros y de donde salió la raza dinástica de Egipto.

La misteriosa Tierra de Punt a la que viajaron los Egipcios | ¿Dónde está?
Expedición a Ta Netjer
Desde Egipto, a lo largo de los siglos, se realizaron numerosas expediciones a la Tierra de Punt. La primera de la que se tiene referencia tuvo lugar durante el reinado del  faraón Sahure de la Quinta Dinastía, en el siglo XXV a.C., la más documentada fue la ya mencionada de Hatshepsut, de la 18º Dinastía, y la última de la que hay mención se organizó en el reinado de Ramsés III. Tras la finalización del período conocido como el Nuevo Reino o Imperio Egipcio, la Tierra de Punt pasó a ser un lugar mítico, irreal y legendario.
¿Habías oído hablar de la Tierra de Punt? ¿Crees que estaba en el Cuerno de África o los Egipcios viajaron aún más lejos en busca de tesoro y riquezas desconocidas?Egipto