lunes, 4 de junio de 2018

Súcubo | El seductor demonio femenino de la noche



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Súcubo. Detrás de este inquietante término y de la atractiva imagen que define a estas mujeres, se esconde en realidad un tipo muy particular de demonio que tiene su origen en la Edad Media. Está íntimamente asociado con la sexualidad, mecanismo que este ser utiliza para obtener su verdadero objetivo: la energía vital de los hombres.

Te avanzamos ya que, como en el caso de otras criaturas de pesadilla, intentaba dar una explicación más o menos lógica a fenómenos naturales aunque no necesariamente agradables- como la polución nocturna o la parálisis del sueño. Como verás, resulta más tranquilizador asumirlos como una reacción corporal, que como este ser diabólico que debió asustar en sobremanera a los hombres y mujeres de la antigüedad.
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Súcubo. El demonio femenino de la noche

Se trata de todo un clásico dentro de la demonología y la leyenda, el súcubo es una criatura fascinante que hoy queremos traerte en Supercurioso. ¿Preparado/a? Solo una advertencia: si eres hombre, deberás tener mucho cuidado en esas horas de la noche en que caes rendido en un plácido sueño. Si en algún momento sientes una presión en tu pecho, abre los ojos con cuidado… Puede que tengas sobre ti algo que no es de este mundo.

¿Qué es exactamente un súcubo?

Estas criaturas estaban asociadas al sexo y en especial a la noche. Los súcubos son capaces de dominar el mundo onírico, de ahí que sea frecuente que puedan adentrarse en ese tejido inconsciente del género masculino, para hacer acto de presencia en medio de sus sueños.
Súcubo sobre una víctima
Súcubo sobre una víctima
A la hora de identificarlas por su aspecto, cabe destacar que en su mirada, reluce el fulgor ígneo del infierno. Su mirada tiene el embrujo de las serpientes, son hipnóticas, y, cuando un hombre las ve por primera vez en medio de sus sueños, ya nunca podrá olvidarlas. Son como el opio e incluso es frecuente que el joven muchacho busque a propósito ese momento de la noche en el que quedarse dormido para recibir la visita del súcubo. Día tras día, quedará más debilitado hasta encontrar, seguramente, la muerte más plácida del mundo.
Posible recreación  de un súcubo
Se dice que la apariencia del súcubo es la de una mujer muy hermosa y joven, pero que esa es sólo la primera impresión. Si uno dedica más atención, encontrará en su cuerpo algunos rasgos monstruosos, como garras parecidas a las de una ave, colas de serpiente… En otras versiones también se destaca que pueden tener el aspecto de una sirena.
Dice la tradición que los súcubos, podrían tener el mismo linaje que Lilith, la primera mujer de Adán. Siguiendo con esta historia, de acuerdo con el Zohar (uno de los libros principales de la Cábala), esta primera esposa se unió al arcángel Samael y, tras esto, no quiso volver al Jardín del Edén.
El primer súcubo, Lilith
Lilith (1892), por John Collier
Los mitos hablan también de la existencia de 4 súcubos, 4 reinas demonio, que tuvieron relaciones con este arcángel. Sus nombres eran: Lilith, Eisheth, Agrat Bat Mahlat y Naamah.

¿Por qué apareció la figura del súcubo?

Antiguamente, la forma de explicar fenómenos naturales como la polución nocturna e incluso la parálisis del sueño era argumentando que estaban producidos por un súcubo(del latín, succubus, “debajo de”), por estos demonios femeninos que ansían robar la fuerza vital de los hombres.
súcubo
Súcubo, una mujer demonio que ataca mientras los hombres duermen
Son, de algún modo, una especie de vampiresas que si bien en ocasiones pueden también nutrirse de sangre, su objetivo es absorber el alma y el vigor de todo joven.
Como ves, lejos de buscar una explicación científica (que por otra parte no estaba al alcance de los humanos de la antigüedad), las personas decidieron encontrar en su folklore una respuesta a aquello desagradable que experimentaban.

La representación del súcubo

A día de hoy podemos encontrar el testimonio artístico de los súcubos, en pequeñas tallas de madera a la entrada de antiguos burdeles de la época medieval.
súcubo, representación en madera
Talla en madera del siglo XVI que representa un Súcubo
Estas criaturas eran las que permitían saber a quienes se hospedaban en aquella posada que también se trataba de un burdel, es decir, habría mujeres que les ofrecerían sus servicios íntimos.

Íncubo, la otra cara del súcubo

También debemos hablar de su otra mitad, de esos otros seres que comparten con los súcubos características similares: estamos hablando de los íncubos (los que “yacen encima”). En este caso son jóvenes, muchachos atractivos que buscan ante todo chicas vírgenes a las que atacar sexualmente. Ahora bien, cabe decir que para muchas tradiciones los súcubos y los íncubos, serían en realidad una misma criatura capaz de adquirir los dos sexos según su voluntad y la víctima de la que “desee alimentarse”.
súcubo, íncubo
En la creación de la figura del íncubo se ocultaba una voluntad mucho más despreciable que simplemente explicar experiencias inquietantes durante el sueño. En algunas ocasiones, con el fin de esconder la horrible verdad del abuso sexual de un familiar o conocido a las jóvenes, se decía que la víctima en cuestión había sido atacada por uno de estos demonios masculinos, que había abusado de ella y quizás incluso dejado embarazada. La terrible experiencia quedaba reducida a una pesadilla y… ¿Quién podía probar que esto no era así, si no había más testigo que la joven mujer, quizás todavía una niña? En este caso se acudía a lo mágico y sobrenatural, manchándolo, para justificar las miserias del ser humano. Finalmente, ¿quién era peor, un íncubo y un súcubo o los verdaderos monstruos que quizás compartían techo con las víctimas?

En cualquier caso, íncubos y súcubos han pasado a la historia como criaturas atractivas que inflaman nuestra imaginación, y que sirven de inspiración para numerosas historias y leyendas tan agradables de escuchar en una noche de tormenta. Ahora bien, recuerda siempre que son hábiles artesanos del embrujo, que se sirven de tus sueños cuando estás en la cama para robarte día a día y sin que te des cuenta, un poquito de tu energía vital. Vigila pues tus descansos nocturnos, nunca se sabe qué invitado del otro mundo vas a recibir…

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