miércoles, 16 de diciembre de 2015

Los tres hombres que viajaron en el tiempo y cenaron…en 1930

Hoy  tenemos un nuevo caso de desdoblamiento del tiempo ocurrido en marzo de 1959con características similares a otros incidentes que hemos tratado en la web. El protagonista de esta historia se llama Bob Wetzel (seudónimo), un militar norteamericano destinado en la Base Aérea de Lowry en Denver, Colorado, que decidió realizar una excursión en coche a Worland. La esposa de Bob vivía allí y a sus dos amigos les venía bien el viaje para ver también a diferentes familiares. En el camino les esperaba otro de esos agujeros temporales que se presentan ante ti sin avisar…
Aquí tenemos a esos tres hombres en su camino conduciendo por las afueras de la ciudad de Cheyenne, cuando de pronto una tormenta de nieve comienza a dejarles sin visión de la carretera. Un poco extraño para ser primavera pero cosas más raras se han visto, piensan ellos.
Es algo repentino, un gran temporal con una espesa niebla. Inesperado a más no poder. No podían ver bien el camino hasta Chugwater, el siguiente pueblo, pero aún así siguieron conduciendo a baja velocidad jugándosela por el mal estado de la carretera. Podían seguir conduciendo. Pero no por mucho tiempo…

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La niebla, elemento que aparece en infinidad de casos de desdoblamiento del tiempo

Las condiciones climatológicas continuaron haciéndose más duras y cuando peor estaban las cosas los viajeros se sintieron aliviados cuando inesperadamente se encontraron con varios restaurantes en fila casi ocultos a un lado de la carretera. Les venía como caído del cielo. Quizá, literalmente…
Según declaraciones a la investigadora Debra Munn, quien se encargó de estudiar este caso, Bob comentó que pararon el coche en el parking del restaurante y entraron en el establecimiento bastante contentos por el hallazgo. Era ya la hora de cenar y tenían un buen lugar para guarecerse del tremendo vendaval de nieve que asolaba la zona. Al entrar se dieron cuenta de que estaba prácticamente vacío: solo tres clientes y las camareras: dos mujeres jóvenes vestidas con largos vestidos blancos con delantales blancos y negros esperaban en la puerta. Su atuendo sin duda era de lo más extraño pero no preguntaron. Pidieron unos filetes para cenar y algo de beber. Estaban hambrientos.

Binnie Hale
La descripción del atuendo de las mujeres concuerda con la de la moda nippy… de los años 30

El lugar estaba limpio y aseado y las mujeres sirvieron los platos. Cuando los tres protagonistas terminaron de comer pidieron la cuenta y una de las mujeres se la trajo. Sorpresa. Solo 9 dolares por los tres menús, demasiado barato incluso para 1959. Estaban tan contentos que dejaron cinco billetes de un dólar de propina, algo que fue apreciado por las camareras que parecían no creerse que alguien pudiera darles tanto dinero.


“Deberías haber visto cómo se sorprendieron las camareras”, comentó Bob a la investigadora.
Me dieron las gracias, nos acompañaron hasta la puerta, y nos dijeron que debíamos tener cuidado, ya que todavía estaba nevando con tanta fuerza que apenas se podía ver.”
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El fenómeno se presenta ante los testigos de repente y transporta a personas a diferentes puntos del espacio y el tiempo
Los tres hombres se pusieron en marcha de nuevo y llegaron a la localidad de Worland sin ningún otro contratiempo. Cuando llegaron allí, los tres hombres se encontraron con Sharon, la esposa de Bob,  y con sus padres y les comentaron que habían tardado más de la cuenta porque habían comido en un bonito restaurante en el camino. Y bien barato, además. Los cuatro decidieron volver a Cheyenne parando en ese coqueto sitio que tan buen recuerdo les había dejado. Una sorpresa les esperaba…
En el camino de vuelta, el tiempo era mucho más claro y el sol brillaba con fuerza. Bob recordaba que habían venido bajando la colina desde Denver hacia el norte, y el restaurante era el tercer o el cuarto negocio en el lado izquierdo de una conocida calle.
“Pero esta vez no estaba allí.”, Dijo Bob. “Ni siquiera había ningún edificio en el sitio. Estábamos buscando en un terreno yermo. No había nada cuando antes había toda una cadena de establecimientos”.
Bob en ese momento no puede creer lo que ve y sus amigos tampoco. No daba tiempo a demoler todos los edificios en una noche y menos recoger los restos. Preguntándose qué demonios había pasado, Bob y uno de sus amigos se dirigieron a un cercano puesto de hamburguesas, donde el testigo entabló conversación con un señor de avanzada edad.
“Creo que su nombre era Charlie. Le dije que habíamos comido en un restaurante que ya no estaba allí”.
El hombre parecía confundido, y entonces le dijo:
“Hijo, el lugar que usted describe se quemó hace años y años, y esto ha sido un solar sin uso desde entonces”.
“Eso es imposible”, respondió Bob. “Estábamos allí”.
En este punto de la historia, el protagonista comenzó a describir las dos camareras que les habían servido pero éste le interrumpió.
“Hijo” -dijo el hombre de nuevo-, ese lugar se incendió y las dos mujeres que acaba usted de describirme perecieron en el incendio, pero eso fue hace ya mucho tiempo.”
Mirando hacia atrás, estudiando su increíble experiencia, Bob no llegó a recordar nada inusual en el restaurante excepto el bajo costo de la comida. Los alimentos y la bebida sin duda eran reales, se los habían comido de manera normal y las dos camareras no mostraron comportamientos anómalos. No había nada fantasmal en toda la vivencia de ninguno de los tres testigos.
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Los testigos establecieron comunicaciones normales con las camareras de los años 30… en 1959
Un incidente absolutamente fascinante que expone lo que podría ser un desdoblamiento del tiempo en el que, como veíamos en el caso de la limonada y los niños de Inglaterra, diferentes testigos parecen acceder a un punto del pasado en el que efectivamente sigue existiendo ese restaurante que aún no se ha quemado y de hecho los testigos interactúan con las personas de ese tiempo, comen perfectamente los alimentos de ese punto del pasado, hablan con las camareras y éstas les tratan como a tres viajantes de su época, cobrándoles lo que costarían tres menús en ese momento: solo 9 dólares.
Es muy interesante el hecho de que en este caso los testigos vivieran ese desdoblamiento del tiempo tras entrar en una impresionante tormenta de nieve y niebla. Esa niebla que una vez más precede a un episodio de rotura espacio-temporal que cogió a tres testigos, los situó unas décadas antes y al salir, los devolvió a su época de forma instantánea. 
Como comentario final, es fascinante estudiar estos casos en donde se produce transferencia de materia entre ambos tiempos. Los tres hombres supuestamente habrían degustado unos alimentos en los años 30 y al volver a su tiempo habrían estado digiriendo unos filetes cocinados hacía tres décadas…
Si os ha gustado esta entrada os recomendamos ver el siguiente vídeo en donde también hablamos de episodios de desdoblamiento del tiempo. Esperamos que el programa sea de su interés.
 
 Fuente: https://spacetimeslip.wordpress.com/2015/06/18/the-restaurant-from-the-past/

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