domingo, 18 de enero de 2015

PELÍCULAS MALDITAS DEL CINE: LA PROFECÍA



Por Percy Taira

(Si deseas ver la película completa puedes hacerlo en este enlace)


En el primer post de esta serie hablamos sobre las tragedias que rodearon a la película Poltergeist, pues bien, en esta oportunidad vamos tratar sobre la película La Profecía (The Omen) y los extraños hechos y muertes, que la rodean.



La Profecía fue estrenada el 25 de junio de 1976 en los Estados Unidos y dirigida por Richard Donner. Esta película narra la historia de la familia Thorn. La mujer pierde un niño, su esposo, Robert Thron (Gregory Peck), le oculta esta pérdida a su esposa y decide en secreto adoptar a un niño. El niño, llamado Damien (Harvey Stephens), al final sería nada menos que el hijo del propio demonio, es decir, el Anticristo.



Desde el argumento comienza los hechos extraños, para muchos fue una gran sorpresa que el actor principal Gregory Peck, que hizo el papel de Robert Thron (el padre de Demian), aceptara el papel, esto pues poco antes de haber iniciado las grabaciones de la película, Peck había perdido a su hijo Jonathan luego de que este se suicidara de un tiro en la cabeza. Muchos creyeron que era poco conveniente que el actor aceptara realizar un papel en el que el padre tenía la misión de matar a su hijo, sin embargo, Peck, aceptó el papel.



Pero allí no acaba todo con Peck, una vez que aceptó el papel, tomó el vuelo de Los Angeles a Londres para iniciar las grabaciones de la película. En pleno vuelo, el avión fue alcanzado por un rayo mientras atravesaba una tormenta. Para su suerte, el avión soportó el golpe y todos llegaron a salvo a Inglaterra. Lo extraño del caso es que ocho horas después, el guionista de la película David Seltzer, iba en un avión que también fue impactado por otro rayo. Seltzer también logró sobrevivir a esta experiencia.


Otro que la pasó mal fue el director de la cinta Richard Donnel. Mientras se realizaban las grabaciones, se salvó de morir de dos explosiones de bombas isntaladas en dos lugares a donde Donnel iba a acudir en ese momento: un restaurante y en un hotel. Para a su suerte, los hechos ocurrieron minutos antes de que llegara a estos lugares.

Otro hecho extraño ocurrió cuando se grababa la escena en la que Damien iba al Windsor Safari Park. Allí, un león atacó a un guardia de seguridad, comiéndolo vivo. Al parecer, alguien dejó abierta la jaula; también los rottweiler de la película atacaron a su adiestrador sin razón aparente y a los dobles que tenían una escena con ellos.

Sin embargo, el hecho más terrible ocurrió después de la película con el encargado de los efectos especiales John Richardson. Richardson iba en un automóvil con su novia y colaboradora en la película, Lizz Moore, una vez que finalizó las grabaciones de La Profecía para iniciar otra grabación en Holanda. Durante el camino, sufieron un terrible accidente automovilístico. El choque fue tan brutal que la novia de Richardson terminó decapitada, tal y como sucede en una de las escenas de la película.

Richardson sobrevivió al accidente y grande fue su espanto cuando al lado del camino vio un cartel que decía que se encontraba a 66.6 kilómetros, de un pueblo holandés, llamado Ommen. No hemos podido verificar si ese cartel existe o si en verdad el accidente ocurrió en el kilómetro 66,6, sin embargo, el pueblo Ommen sí existe y sí es holandés. Pero si algo es cierto es que el accidente ocurrió el viernes 13 de agosto de 1976.

Escena de la decapitación


Algunos dicen que esta, así como tantas otras películas que vamos a ver en esta serie especial, es una muestra de que al demonio o al mal, no le gusta ser tratado en películas o tramas de ficción. Es como si hubiera una fuerza detrás de todas estas cintas que busca impedir que esto se suceda. Para otros por supuesto, es solo una serie de casualidades y coincidencias fatales.

Actualmente, Harvey Stephens, el pequeño actor que dio vida a Damien, tiene 44 años y a diferencia de otros protagonistas de películas de terror, ha llevado una vida tranquila sin complicaciones, completmaente alejado del mundo del cine y dedicado al cuidado de su hijo y de su profesión como promotor inmobiliario, luego de desempeñarse en el mercado bursátil londinense.

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